Leyendas Urbanas y Misterios reales.

Leyendas Urbanas y Misterios reales.

Crazys empezamos una nueva historia en la sección con historias paranormales, son historias documentadas en libros, periódicos y por declaraciones de los propios testigos. Hoy os presentamos una historia basada en echos reales y que a día de hoy es muy sonada e investigada. Esperamos y deseamos que os guste.

Fantasmas en la Diputación de Granada

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https://waste.ideal.es/fantasma_diputacion.htm

La historia cuenta que…

En 1989, un periódico provincial daba a conocer los primeros datos sobre fenómenos paranormales que convirtieron la sede de la Diputación Provincial, en el centro de un ‘poltergeist’ catalogado como uno de los grandes hitos de la parapsicología. Las investigaciones periodísticas generaron polémicas y aportaron las claves para entender el misterio.

El autor de la mayor parte de los trabajos periodísticos sobre este caso muestra, tres décadas después, la cronología del caso del Fantasma de la Diputación.

Cuentan las historias que en la céntrica calle de Mesones se erigía la Iglesia de la Magdalena. Su aspecto parecía cotidiano. Una iglesia como otra cualquiera. Pero todo pensamiento cambiaría al ser comprado el terreno por un nuevo dueño que decidiese echarla a bajo para reconstruir en el lugar. Lo que se presentaba como una obra cualquier acabó con un espeluznante descubrimiento: tras la pared de una de las habitaciones se encontraba una enorme cantidad de huesos de niños.

Así, comenzaba un sinfín de sucesos que haría que todos los que hacían del edificio su estancia habitual se vieran sorprendidos por diferentes sucesos paranormales. Y es que el terreno ha ido albergando diversos comercios o instituciones a lo lago de los años, pero todos coinciden en un mismo hecho: algo extraño ocurre allí. Puertas que se abren solas, luces que se encienden, objetos que cambiaban de lugar sin motivo alguno.

Tal fue la magnitud de los hechos que en 1986 los responsables de la Diputación contrataron a un grupo de expertos de fenómenos paranormales, quienes fueron testigos de la presencia de un ente que parecía no tener rostro y que llevaba un sombrero. No lograron conocer quién era o a qué se debían estos hechos pero una cosa quedó claro: la Diputación sigue teniendo unos escalofriantes acompañantes.

Fue tal la mediación hasta el punto de convertirse en tema de apertura de programas televisivos locales y nacionales especializados, en parte de libros publicados por conocidos investigadores de fenómenos paranormales.

Las palomas no anidan en los tejados de la casa del misterio, del lugar donde las energías acumuladas durante siglos parecen converger para abrir una puerta entre universos, un angosto pasadizo hacia el mundo de los muertos.

El hormigón oculta las viejas paredes que albergaron mezquitas de extramuros, templos en homenaje al Corpus Christi, conventos e iglesias dedicadas a la Magdalena, almacenes en los que los telares y alfombras se acumulaban en hornacinas bajo arcos góticos.

La Casa de Dios reconvertida en comercio, sede administrativa y centro de un universo oculto habitado por seres que no lograron abandonar sus vínculos terrenales y viajan por la línea fronteriza que discurre paralela al límite de la racionalidad.

Un inmueble que parece rodearse de un escudo invisible que le mantiene entre dos mundos.

En la calle Mesones de la ciudad de Granada, en pleno centro histórico y comercial, el caso del fantasma de la Diputación, se ha convertido en uno de los más clásicos episodios de apariciones, de poltergeist vividos en España y el que se acumulan la mayor cantidad de pruebas y elementos que le aportan un halo de fiabilidad y realismo que le han hecho mantenerse en la vanguardia de la investigación parapsicológica en los últimos 30 años. 

Tres décadas de investigaciones, de comentarios, de noticias en prensa, de difusión de experiencias y fantasías, pero también de sensacionalismo y desinformación. Un tiempo en el que tras los primeros estudios especializados y las posteriores investigaciones periodísticas, la imagen del viejo párroco que habitó entre los muros consagrados, se convertía en la base para ahondar en la existencia de un inframundo y en el personaje obligado de un relato de espíritus y apariciones espectrales en muchos casos manipuladas en base a intereses comerciales, e incluso en historias de guías de turismo ávidos por atraer turistas amantes de las rutas del misterio. 

En el edificio que en 1986 fue el escenario donde parapsicólogos de la Asociación Omega vivieron tres noches de comunión con el más allá, el misterio continúa.

El inmueble, hoy sede del Catastro, mantiene el estigma que le marcó en la década de los noventa del siglo XX, emite una sensación de intranquilidad que impregna a algunos de los usuarios de los servicios catastrales, que intentan acelerar sus gestiones para salir lo más rápido posible. Miran hacia las grandes lámparas del ‘hall’, que recuerdan las que se instalaron cuando se inauguró la sede administrativa de la Diputación, y se resisten a subir por las escaleras en las que se produjeron los contactos entre el espíritu y los investigadores, donde uno de ellos experimentó dos mordeduras que le dejaron marcas de dientes de niño. 

La planta baja del inmueble de Mesones es el lugar donde en cada una de las jornadas electorales que a nivel local, autonómico y nacional, se celebran en España, se instalan dos mesas con las urnas. Cada una de ellas con la presencia de una decena de personas que desde primera hora de la mañana y hasta entrada la noche, conviven junto a los puntos donde se encuentran los focos principales de la puerta del inframundo. Los ciudadanos que por sorteo se encargan de la jornada electoral han sido conscientes de movimientos de luces, cambios de intensidad lumínica en determinados puntos de la estancia, y han experimentado sensaciones de desasosiego que, por la gran duración de la jornada de trabajo, achacaron siempre al cansancio. 

39 ventanas abrieron paso a la luz en las dos fachadas del inmueble, en un intento para evitar la opresión vital que los funcionarios que tendrían que trabajar en el interior, podrían sufrir, como ocurrió con los trabajadores de la Diputación cuando el edificio no poseía ni un solo ventanal, y evitar, con ello, que la energía de los espectros pasase a ser una influencia en el alma de quienes tendrían que estar allí ocho horas, cinco días a la semana. 

Tras varias polémicas políticas y la inauguración del nuevo servicio catastral, la ley del silencio se apoderó del caso del Fantasma de la Diputación. Solo la creciente presencia en Internet de espacios dedicados a temas paranormales, y reportajes de carácter sensacionalista, marcaron sin mayor profundización, el devenir más de una década en la evolución del misterio del Padre Benito. 

¿Qué ocurrió en el edificio de la Diputación de Granada? ¿Cuándo y cómo se iniciaron las investigaciones periodísticas? ¿Qué hizo saltar el interés de la sociedad?

30 años después de la investigación parapsicológica y 26 años desde que como periodista me hice cargo de las noticias que habían saltado a la luz pública tras las declaraciones y denuncias de funcionarios, vecinos y vigilantes, es el momento de ordenar, de aportar, unidos por primera vez, los documentos, la secuencia que elevó a la primera en la investigación parapsicológica, el misterio del Padre Benito. 

¡Necesito ayuda… envíllala… en la primera… os arrepentiréis!.

Es la frase que puede descifrarse de los sonidos guturales que un grupo de parapsicólogos logró grabar en las dependencias del que fuese edificio administrativo de la Diputación Provincial de Granada en el año 1987, ubicado en la céntrica calle Mesones, junto a la Catedral construida sobre la mezquita mayor de la etapa en la que Granada era la capital del reino nazarí. Ese registro psicofónico confirmaba la presencia inequívoca de espíritus que intentaban comunicarse con los vivos. Era el inicio de uno de los casos de fantasmas que obtuvieron una mayor trascendencia en la historia de los fenómenos paranormales del final del siglo XX en España y que décadas después son referencia obligada para conocer la Granada espectral, la ciudad que vive oculta al mundo de la consciencia. 

Tres años después, en 1989 se destapaba el caso conocido como El Fantasma de la Diputación. 

Comenzó con las afirmaciones de vigilantes de seguridad que por las noches oían ruidos y apreciaban movimientos extraños en el sótano del edifico de la Diputación Provincial que había sido construido sobre los restos de unos antiguos almacenes de telas y alfombras que a su vez se levantaron sobre una vieja iglesia, la de la Magdalena, lugar de confluencia de extraños y dramáticos sucesos que nunca fueron suficientemente explicados. 

Desde que se desvelaron los detalles sobre la Diputación, el caso obtuvo un interés creciente, hasta el punto como elemento de atracción turística y protagonista principal de la rutas por la Granada oculta, cuyos guías enarbolan la imagen gráfica del fantasma y los recortes del periódico frente al antiguo edificio institucional como elementos de prueba de que lo que cuentan a sus clientes está basado en hechos constatados.

El edificio había sido construido por una cadena internacional de supermercados, Woolworth, para ubicar uno de sus principales centros comerciales en Andalucía, pero el resultado no fue el esperado y el establecimiento fue cerrado a cal y canto hasta que la Diputación Provincial decidió adquirirlo para convertirlo en su sede administrativa y disponer de instalaciones modernas en las que atender las necesidades de los 168 municipios de la provincia de Granada.

El inmueble fue remodelado casi por completo para albergar, en su interior, una gran cantidad de oficinas y, en su primera planta y el sótano, se ubicaron las dependencias de recepción y un gran salón de actos que descendía, en forma de anfiteatro, hacia la parte más baja del edificio, hacia el lugar donde se producían los ruidos y sensaciones extrañas que ya los trabajadores de los grandes almacenes habían denunciado en diferentes ocasiones. La escalera de conexión entre esa zona y las plantas superiores, la única vía de acceso a las oficinas además de los ascensores, se convirtieron en el punto más caliente de las apariciones del fantasma de la Diputación.

A día de hoy la sede está totalmente cerrada

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